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Columna

Cuando el suelo de Cali se movió, brotaron los superhéroes: Crónica de un mes después

Maguza24 de septiembre de 20262 min de lectura
Cuando el suelo de Cali se movió, brotaron los superhéroes: Crónica de un mes después

Nacer y crecer en Cali te enseña que la tierra aquí se mueve, pero al ritmo de la salsa. Sin embargo, hoy se cumple un poco más de un mes desde que nuestra realidad cambió en solo 90 segundos. El pasado 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,4 nos recordó lo vulnerables que somos. A mis 35 años, habiendo caminado y vivido esta ciudad en sus buenas y en sus malas, nunca había visto a mi sucursal del cielo sumida en un silencio tan sobrecogedor.

El día que la realidad superó a la ficción

Cuando las estructuras empezaron a crujir y el suelo a sacudirse con violencia, confieso que por un segundo me sentí atrapada en una película de superhéroes; todo parecía irreal, digno de una escena apocalíptica de Hollywood. Pero el verdadero impacto vino inmediatamente después, cuando pasó el remezón y salimos a las calles de Cali. No hicieron falta capas ni superpoderes. Vi a vecinos rompiendo escombros con las manos desnudas para sacar a otros, a perfectos extraños organizando el tráfico, y a personas mayores manteniendo la calma de los más jóvenes. En medio del caos, me di cuenta de una verdad reconfortante: todos los caleños éramos los héroes de esta historia.

Las cifras de una sucursal herida

Ese heroísmo civil fue la respuesta inmediata a una tragedia que ha dejado una huella imborrable: 154 personas fallecidas, más de 1.500 heridos y miles de familias que hoy duermen en albergues temporales porque lo perdieron todo. Edificios emblemáticos sufrieron el colapso de sus estructuras. Todavía se siente el crujir de los escombros y el eco del pánico, avivado por las recientes réplicas que nos hicieron evacuar de nuevo hace apenas unos días.

La fuerza de los héroes cotidianos

Un mes después, las heridas siguen abiertas y el miedo late con cada pequeño temblor. Sin embargo, si algo sabemos los nativos de esta tierra es que la sucursal no se rinde. Entre el dolor y el polvo, la resiliencia de nuestra gente es más fuerte que cualquier catástrofe. Cali se está levantando, y lo hará con la fuerza de sus propios héroes cotidianos.